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July 11 Ojos azulesAqui os dejo un buen relato para las tediosas tardes de verano. Espero que lo disfruteis
Ojos azules Llovía a cántaros. Llovía, pensó, como si el dios Tlaloc o la puta que lo parió hubieran roto las compuertas del cielo. Llovía mientras resonaban afuera los tambores, y los capitanes iban llegando cubiertos de hierro, sombríos, con las gotas de agua corriéndoles por los morriones y la cara y las cicatrices y las barbas. Llovía sobre Tenochtitlán, cubriendo la capital azteca de una noche húmeda; lágrimas siniestras que repiqueteaban en los charcos del patio del templo mayor, y disolvían en regueros pardos las manchas de sangre de la última matanza, la de centenares de indios mexicanos, cuando en plena fiesta el capitán Alvarado mandó cerrar las puertas y los hizo degollar, ris, ras, visto y no visto, hombres, mujeres y niños, por aquello de que al que madruga Dios lo ayuda, y más vale adelantarse que llegar tarde. Los he cogido en el introito, dijo luego Alvarado, cuando Cortés fue a echarle la bronca. Se me fue la mano, jefe, se disculpaba, huraño. Pero por lo bajini se reía, el animal. Los he cogido en el introito. Bum, bum, bum, bum. Apoyado en el portón, bajo la lluvia, el soldado de ojos azules reprimió un escalofrío mientras se ajustaba el peto y ceñía la espada. A su alrededor los compañeros se miraban unos a otros, inquietos. Al otro lado de los muros del palacio, afuera, los tambores llevaban sonando una eternidad. Bum, bum, bum, bum. Había toneladas de oro, pero ahora Moctezuma estaba muerto y se acababan las provisiones y todo se había ido al carajo. Bum, bum, bum, bum. También había miles y miles de mexicanos en la ciudad, alrededor, cubriendo las terrazas, llenando las piraguas de guerra en los canales y la calzada entre los puentes cortados. Mexicanos sedientos de venganza. Bum, bum, bum. Así todo el día y toda la noche, mientras en lo alto de los templos los sacerdotes alzaban los brazos al cielo y preparaban los sacrificios. Bum, bum, bum, bum. Aquello sonaba adentro, precisamente en el corazón, que los más cenizos ya imaginaban fuera del cuerpo, ensangrentado, abierto el pecho por el cuchillo de obsidiana. Bum, bum, bum. Menudo plan, pensó el soldado mirando las caras mortalmente pálidas de los otros. Venir desde Cáceres y Tordesillas y Luarca y Sangonera, que están lejos de cojones, para terminar abierto como un gorrino, con las asaduras hechas brochetas en lo alto de un templo, aquí donde Cristo dio las tres voces. Bum, bum, bum. Y además, de tanto oírlos, aquellos tambores habían adquirido un lenguaje propio. Si uno prestaba atención podía oír que decían: Teules malditos, perros, vais a morir todos hasta el último, y pagaréis el deshonor de nuestros ídolos, y vuestra sangre correrá por las aras y los escalones de los templos. Bum, bum, bum. Eso decían aquella noche, pensó estremeciéndose, los jodidos tambores de Tenochtitlán.
Bum, bum, bum. Seguía lloviendo cuando abrieron las puertas y empezaron a salir en la oscuridad. Sandoval y Ordás en la vanguardia, con ciento cincuenta españoles y cuatrocientos tlaxcaltecas, con maderos paya reparar los puentes cortados. En el centro, Cortés, otros cincuenta españoles y quinientos tlaxcaltecas con la artillería y el quinto del tesoro correspondiente al rey. Después salieron los heridos, los rehenes, doña Marina y las otras mujeres, protegidos por treinta españoles y trescientos tlaxcaltecas, entremetidos entre los capitanes y la gente de Narváez. Y por fin, Alvarado y Velázquez de León en la retaguardia, con un grupo de los cien soldados más jóvenes que debían moverse a lo largo de la columna, acudiendo allí donde el peligro fuese mayor. Eso, en teoría. En la práctica no había más órdenes que andar ligeros, pelear como diablos y abrirse paso por los puentes y la calzada como fuera. A partir de cierto punto, cada uno cuidaría de su pellejo. Dirección: primero Tacuba y luego Veracruz. Eso, los que llegaran. Era el tumo de los últimos. Tiritando de frío bajo la lluvia, el soldado de los ojos azules terminó de atarse el saco de oro sobre el hombro izquierdo, se ajustó el barbuquejo del morrión, sacó la espada y echó a andar. El agua sobre los ojos lo cegaba, y la oscuridad le impedía ver dónde iba poniendo los pies. La columna se movía con ruido de pasos, oraciones, blasfemias, rumor metálico de armas y corazas. Iba a ser un largo camino, se dijo. Tacuba, Veracruz, Cuba, España. El peso del oro lo reconfortaba. Había venido muy lejos a buscarlo, había peleado y sufrido y visto morir a muchos camaradas por ese oro. Él tenía la certeza de que iba a salir con bien de aquélla; y a su regreso ya no tendría que arar la tierra ingrata en la que había nacido, seca y maldita de Dios, tierra de caínes esquilmado por reyes, curas, señores, funcionarios, recaudadores de impuestos y alguaciles; por sanguijuelas que vivían del sudor ajeno. Con aquel oro tendría para vivir bien y hacer una buena boda, para poseer su propia tierra y su propia casa. Para envejecer tranquilo, como un hidalgo, contándole a sus nietos cómo conquistó Tenochtitlán. Para morir anciano y honrado sin deber nada a nadie, porque hasta el último gramo de oro lo había ganado con su sangre, sus peligros, sus combates, su salud y su miedo. Sintió un hueco en el corazón, y antes de ser consciente de su pensamiento, supo que pensaba en ella. Los soldados que iban delante se habían parado, y allí, inmóvil bajo la lluvia, mientras esperaba a que la columna reanudara su marcha, recordó. Sólo era una india, se dijo. Sólo era una de esas indias. Las había a cientos, y ésta no tenía nada de particular. No era ni especialmente bonita ni especialmente nada. Pero él la encontró en el momento oportuno, al principio, cuando las relaciones de españoles y mexicanos aún eran buenas. Se la había tirado como lo que era: una perra pagana. Se la había tirado disfrutándola, con rudeza. Sin embargo, ella le cobró afición al teule barbudo de ojos azules; volvió un día tras otro, y él repetía hembra entre las bromas groseras de sus compañeros. Qué la das, decían socarrones. Aquella mexicana se le quedaba mirando los ojos y lo acariciaba hablando cosas extrañas en su lengua. Era muy joven y muy triste; no se reía nunca, como si viviera envuelta en un presentimiento. Un día, ella le dio a entender que estaba preñada, y él se lo contó a los otros y todos se rieron mucho. Luego se la calzó por última vez antes de echarla a patadas, a ella y al bastardo pagano que llevaba en la tripa. Sin embargo, a la segunda o tercera noche en que no volvió, se sintió extraño. Anduvo un par de días buscándola, sin admitirlo ni siquiera ante sí mismo. Pero no dio con ella. Por fin reconoció, aunque tarde, que añoraba su piel sumisa, y eltono quedo de su voz cuando lo acariciaba, y aquella mirada oscura que a veces fijaba en él, orgullosa y lúcida e inconquistable allá adentro; y experimentaba una indefinible nostalgia de algo que apenas había llegado aconocer. Pensaba en aquella india con un hueco raro en el corazón, igual que el que sentía esta noche. Un hueco cuya intensidad superaba, incluso, la del miedo. Porque el miedo ya era mucho. Los tambores habían acelerado su batir, y Tenochtitlán entera resonaba de trompetas y gritos de los mexicanos alertados: se van, los teules se van, acudid y atajadlos y que no quede uno con vida. Y de la noche surgían cientos y miles de guerreros que caían en turba sobre la columna, y la laguna y los canales se cubrían de canoas de indios vociferantes, y los pasos y los puentes se taponaban de caballerías muertas, y de fardos con oro abandonados, y de mexicanos armados y feroces tirando con lanzas y flechas y mazas. Resbalaban los caballos en la calzada mojada de lluvia y caían los hombres desventrados, gritando, a los canales, y avanzaban los españoles en la oscuridad, por los vados a medio llenar de los puentes, el agua por la cintura, lastrados por el peso del oro bajo el que se ahogaban muchos. Atrás, volvamos, gritaban algunos, corriendo a encerrarse de nuevo allí de donde ya no saldrían jamás. Otros apretaban los dientes y seguían entre la turba de indios, arremetiendo a cuchilladas, adelante, adelante, a Tacuba y Veracruz o al infierno esta noche; y Cortés y los que iban a caballo se alejaban ya a salvo picando espuelas con la vanguardia, dejando muy atrás los puentes y a los que iban a pie, dejando atrás a esa retaguardia sumergida bajo miles de mexicanos sedientos de venganza, a la retaguardia que ya no era sino un desorden de hombres luchando a la desesperada por abrirse paso, gritos por todas partes, gritos de los hombres que clavaban las espadas ensangrentadas, gritos de los heridos y agonizantes, gritos de los mexicanos que caían con valor inaudito sobre los soldados rebozados de hierro, sangre y fango de los canales, gritos de los españoles apresados a quienes cortaban los tendones de los pies para que no escapasen, antes de arrastrarlos vivos hasta las pirámides de los templos, donde los sacerdotes no daban abasto y la sangre corría en regueros espesos bajo la lluvia.
El soldado de los ojos azules peleó con bravura, a la desesperada, chapoteando en el barro, abriéndose paso a estocadas. El saco de oro le pesaba en el hombro pero no quiso dejarlo. Había ido muy lejos a buscarlo, y no pensaba regresar sin él. Avanzaba con un grupo de compañeros, batiéndose todos como perros salvajes, matando y matando sin tregua, y de vez en cuando alguno de ellos caía o era arrancado por las manos de los mexicanos y se oían sus gritos mientras se lo llevaban. La noche era cada vez más negra y turbia de bruma y lluvia, y en lo alto de los templos las antorchas ardían iluminando siluetas que se debatían en lo alto de los peldaños rojos, y los cuchillos de obsidiana bajaban y subían sin descanso, y seguían sonando los tambores. Bum, bum, bum, bum. Pero el soldado de los ojos azules ya no oía los tambores porque su corazón latía aún más fuerte en su pecho y en sus tímpanos. Las piernas se le hundían en el barro y el brazo le dolía de matar. Una piragua vomitó más guerreros aullantes que se abalanzaron sobre el grupo, y éste se deshizo, y se oyó la voz del capitán Alvarado diciendo corred, corred que ya no queda nadie detrás, corred cuanto podáis y que cada perro se lama su badajo. Y luego todo fue una carnicería espesa, tunc, y cling, y chas, carne desgarrada y golpes de maza y tajos de espadas, y el soldado oyó más gritos de españoles que morían o pedían clemencia mientras los arrastraban hacia los templos, y se dijo: yo no. El hijo de mi madre no va a terminar de ese modo. Llegaré a Veracruz y a Cuba y a España, y compraré esa tierra que me espera, y envejeceré contando mil veces cómo fue esta asquerosa noche. El oro le pesaba cada vez más y lo hundía en el barro, pero no quiso dejarlo, no lo dejaré nunca, he pagado por cada onza, y sigo pagando.
Vio ante sí unos ojos oscuros como los de aquella india en la que pensaba a trechos, pero éstos venían llenos de odio y la mano que se alzaba ante él enarbolaba una maza. Se abrazó al mexicano, un guerrero águila pequeño y valiente, y abrazados rodaron por el fango, golpeando el otro, acuchillando él. Tajó en corto con la daga, porque había perdido la espada. Sácame de aquí, Dios, sácame de aquí, Dios de los cojones, sácame vivo, maldito seas, sácame y la mitad de este oro la emplearé en misas, y en tus condenados curas, y en lo que te salga de los huevos. Llévame vivo a Veracruz. Llévame vivo a Tacuba. Llévame vivo aunque sólo sea hasta el próximo puente, que ya me las apañaré yo luego. Siguió adelante, y ya ningún otro español iba a su lado. Soy el último, pensó. Soy el último de nosotros en este puñetero sitio. Soy la retaguardia de una vanguardia que ya está a una legua de aquí. Soy la retaguardia de Cortés y de su puta madre, y este oro me pesa tanto que ya no puedo caminar. Estaba cubierto de barro y de agua y de sangre suya y mexicana, y los pies se negaban a moverse, y el brazo le dolía de tanto acuchillar. Estaba ronco de dar gritos y le ardían los pulmones y la cabeza; pero el hueco del corazón seguía allí, y no podía dejar de pensar en ella. Estará en alguna parte de esta ciudad con su bastardo en la tripa, mirando lo que pasa. Mirando cómo a los teules nos hacen filetes. Igual hasta piensa en mi. Igual se pregunta si he logrado pasar. Igual hasta siente que me vaya. Más indios. Ahora ya no intentó escapar. Carecía de fuerzas, así que acuchilló resignado, una y otra vez, cuando la turba le cayó encima dando alaridos. Acuchilló a tajos con una mano sobre el saco de oro y la daga en la otra hasta que sintió un golpe en la cabeza, y luego otro, y otro, y varias manos lo sujetaron, y aún intentó clavarles la daga hasta que comprendió que ya no la tenía. Entonces le arrancaron el saco de oro y se lo llevaron por la calzada bajo la lluvia, a la carrera, arrastrando los pies por el suelo, hacia una de las pirámides cuyos escalones brillaban rojos a la luz de las antorchas en las que crepitaba la lluvia. Y gritó, claro. Gritó cuanto pudo, desesperado, de forma muy larga, muy angustiada, a medida que lo iban subiendo a rastras pirámide arriba. Gritó de pavor ante la multitud de rostros que lo miraba, y de pronto dejó de gritar porque la había visto a ella. La había visto allí, entre la gente, observándolo fijamente con aquellos ojos grandes y oscuros. Lo miraba como si quisiera retenerlo en su memoria para siempre; y él apenas tuvo tiempo de verla un instante, porque siguieron arrastrándolo hasta el altar ensangrentado, que rodeaban cadáveres de españoles con las entrañas abiertas. Ahora oía otra vez los tambores. Bum, bum, bum. Tiene huevos acabar así, pensó. Bum, bum, bum. Es un lugar extraño, y nunca imaginé que fuese de esta manera. Sintió cómo lo levantaban en vilo, tumbándolo boca arriba sobre el altar mojado que olía a sangre fresca, a vómitos de miedo, a vísceras abiertas. Ojalá, pensó, mi hijo tenga los ojos azules. Arturo Pérez-Reverte. July 05 Los buques suicidantesCapitulo I. Cuentos de navegantes
LOS BUQUES SUICIDANTES (Horacio Quiroga)
Estos buques abandonados por h o por b, navegan obstinadamente a favor de las corrientes o del viento; si tienen las velas desplegadas, recorren así los mares, cambiando caprichosamente de rumbo. No pocos de los vapores que un buen día no llegaron a puerto, han tropezado en su camino con uno de estos buques silenciosos que viajan por su cuenta. Siempre hay probabilidad de hallarlos, a cada minuto. Por ventura las corrientes suelen enredarlos en los mares de sargazo. Los buques se detienen, por fin, aquí o allá, inmóviles para siempre en ese desierto de algas. Así, hasta que poco a poco se van deshaciendo. Pero otros llegan cada día, ocupan su lugar en silencio, de modo que el tranquilo y lúgubre puerto siempre está frecuentado. El principal motivo de estos abandonos de buque son sin duda las tempestades y los incendios que dejan a la deriva negros esqueletos errantes. Pero hay otras causas singulares entre las que se puede incluir lo acaecido al María Margarita, que zarpó de Nueva York el 24 de agosto de 1903, y que el 26 de mañana se puso al habla con una corbeta, sin acusar novedad alguna. Cuatro horas más tarde, un paquete, no obteniendo respuesta, desprendió una chalupa que abordó al María Margarita. En el buque no había nadie. Las camisetas de los marineros se secaban a proa. La cocina estaba prendida aún. Una máquina de coser tenía la aguja suspendida sobre la costura, como si hubiera sido dejada un momento antes. No había la menor señal de lucha ni de pánico, todo en perfecto orden. Y faltaban todos. ¿Qué pasó? La noche que aprendí esto estábamos reunidos en el puente. Ibamos a Europa, y el capitán nos contaba su historia marina, perfectamente cierta, por otro lado. La concurrencia femenina, ganada por la sugestión del oleaje susurrante, oía estremecida. Las chicas nerviosas prestaban sin querer inquieto oído a la ronca voz de los marineros en proa. Una señora muy joven y recién casada se atrevió: –¿No serán águilas...? El capitán se sonrió bondadosamente: –¿Qué, señora? ¿Águilas que se lleven a la tripulación? Todos se rieron, y la joven hizo lo mismo, un poco cortada. Felizmente un pasajero sabía algo de eso. Lo miramos curiosamente. Durante el viaje había sido un excelente compañero, admirando por su cuenta y riesgo, y hablando poco. –¡Ah! ¡Si nos contara, señor! –suplicó la joven de las águilas. –No tengo inconveniente –asintió el discreto individuo–. En dos palabras: en los mares del norte, como el María Margarita del capitán, encontramos una vez un barco a vela. Nuestro rumbo –viajábamos también a vela–, nos llevó casi a su lado. El singular aire de abandono que no engaña en un buque llamó nuestra atención, y disminuimos la marcha observándolo. Al fin desprendimos una chalupa; a bordo no se halló a nadie, todo estaba también en perfecto orden. Pero la última anotación del diario databa de cuatro días atrás, de modo que no sentimos mayor impresión. Aun nos reímos un poco de las famosas desapariciones súbitas. Ocho de nuestros hombres quedaron a bordo para el gobierno del nuevo buque. Viajaríamos en conserva. Al anochecer aquél nos tomó un poco de camino. Al día siguiente lo alcanzamos, pero no vimos a nadie sobre el puente. Desprendióse de nuevo la chalupa, y los que fueron recorrieron en vano el buque: todos habían desaparecido. Ni un objeto fuera de su lugar. El mar estaba absolutamente terso en toda su extensión. En la cocina hervía aún una olla con papas. Como ustedes comprenderán, el terror supersticioso de nuestra gente llegó a su colmo. A la larga, seis se animaron a llenar el vacío, y yo fui con ellos. Apenas a bordo, mis nuevos compañeros se decidieron a beber para desterrar toda preocupación. Estaban sentados en rueda, y a la hora la mayoría cantaba ya. Llegó mediodía y pasó la siesta. A las cuatro, la brisa cesó y las velas cayeron. Un marinero se acercó a la borda y miró el mar aceitoso. Todos se habían levantado, paseándose, sin ganas ya de hablar. Uno se sentó en un cabo arrollado y se sacó la camiseta para remendarla. Cosió un rato en silencio. De pronto se levantó y lanzó un largo silbido. Sus compañeros se volvieron. Él los miró vagamente, sorprendido también, y se sentó de nuevo. Un momento después dejó la camiseta en el rollo, avanzó a la borda y se tiró al agua. Al sentir ruido, los otros dieron vuelta la cabeza, con el ceño ligeramente fruncido. Pero enseguida parecieron olvidarse del incidente, volviendo a la apatía común. Al rato otro se desperezó, restregóse los ojos caminando, y se tiró al agua. Pasó media hora; el sol iba cayendo. Sentí de pronto que me tocaban en el hombro. –¿Qué hora es? –Las cinco –respondí. El viejo marinero que me había hecho la pregunta me miró desconfiado, con las manos en los bolsillos. Miró largo rato mi pantalón, distraído. Al fin se tiró al agua. Los tres que quedaban, se acercaron rápidamente y observaron el remolino. Se sentaron en la borda, silbando despacio, con la vista perdida a lo lejos. Uno se bajó y se tendió en el puente, cansado. Los otros desaparecieron uno tras otro. A las seis, el último de todos se levantó, se compuso la ropa, apartóse el pelo de la frente, caminó con sueño aún, y se tiró al agua. Entonces quedé solo, mirando como un idiota el mar desierto. Todos sin saber lo que hacían, se habían arrojado al mar, envueltos en el sonambulismo moroso que flotaba en el buque. Cuando uno se tiraba al agua, los otros se volvían momentáneamente preocupados, como si recordaran algo, para olvidarse enseguida. Así habían desaparecido todos, y supongo que lo mismo los del día anterior, y los otros y los de los demás buques. Esto es todo. Nos quedamos mirando al raro hombre con explicable curiosidad. –¿Y usted no sintió nada? –le pregunté – Sí; un gran desgano y obstinación de las mismas ideas, pero nada más. No sé por qué no sentí nada más. Presumo que el motivo es éste: en vez de agotarme en una defensa angustiosa y a toda costa contra lo que sentía, como deben de haber hecho todos, y aún los marineros sin darse cuenta, acepté sencillamente esa muerte hipnótica, como si estuviese anulado ya. Algo muy semejante ha pasado sin duda a los centinelas de aquella guardia célebre, que noche a noche se ahorcaban. Como el comentario era bastante complicado, nadie respondió. Poco después el narrador se retiraba a su camarote. El capitán lo siguió un rato de reojo. –¡Farsante! –murmuró. –Al contrario –dijo un pasajero enfermo, que iba a morir a su tierra–. Si fuera farsante no habría dejado de pensar en eso, y se hubiera tirado también al agua. July 03 Cuentos de Navegantes¡NO OS LO PERDAIS! Meciéndonos por el suave oleaje, fondeados o amarrados a puerto nos aguardan los cuentos de este emocionante libro publicado por alfaguara. Las antologías son en sí mismas creaciones, pues el acto de elegir equivale casi al acto de crear, sobre todo en la selección de cuentos sobre una temática concreta, en este caso marinera: "Cuentos de navegantes" son breves narraciones tomadas de la literatura universal en torno a viajes náuticos o circunvalaciones, atracos en alta mar, buques, viajes fantasmas y naufragios... Personalmente, os la recomiendo.
Prólogo Sobre barcos, marinos y libros Desde que accedí al privilegio de viajar en un velero propio, con el que suelo moverme por el Mediterráneo —navegar por ese mar venerable es hacerlo por la propia memoria—, cuando subo a bordo sólo llevo libros relacionados con la navegación: novela, ensayo marítimo, historia naval, exploracioneso maniobra. Desde las series marineras de Patrick O’Brian, Forester o Kent a Ferdinand Braudel, pasando por los grandes nombres, Conrad, Melville y compañía, las memorias del capitán Alonso de Contreras, la Naval Chronicle o las relaciones de las campañas navales napoleónicas La cacería de Alejandro Paternain, la Odisea, el periplo del cartaginés Hannón o El cazador de Barcos de Justin Scott, eso incluye todo cuanto sobre el mar se ha escrito y llega a caer en mis manos. Cualquier otro libro está proscrito a bordo, y en caso de ser descubierto como polizón es pasado en el acto por la quilla. Las tradiciones son las tradiciones, aunque sea uno mismo quien se las invente; y en el mar, mucho más que en tierra firme. Fue así como Kanaka, novela marítima de Juan Bautista Duizeide, plenamente ortodoxa en cuanto a materia narrativa, me hizo oportuna y buena compañía en cierta ocasión, durante un recorrido otoñal entre la costa española y las islas Eólicas, donde el Strómboli, rumbo a Nápoles. La lectura fue grata, el viaje no tuvo más vientos equivalentes o superiores a fuerza siete que los inevitables en esa época del año, y llegué a la última página con la melancolía de quien se despide de un viejo amigo, justo cuando me hallaba en lugar tan añejamente literario como el que los antiguos navegantes situaban, con respetuoso temor, entre Scylla y Caribdis; y donde hoy, bajo el más prosaico nombre de estrecho de Messina, el principal peligro para el marino no es ya la furia de los elementos o la cólera de los dioses, sino los ferrys que, a veinte nudos de velocidad, cruzan a cada momento entre Sicilia y la península italiana.Contraje durante aquellos días, de isla en isla y de volcán en volcán, una deuda de gratitud con Juan Bautista Duizeide. Y dedicar unas pocas líneas a la presentación de esta antología, Cuentos de navegantes, es una forma de poner, al menos en parte, las cosas en su sitio. Para ser del todo consecuente, la lectura de las páginas de pruebas, que me envió a España su editor y el mío en la Argentina, mi amigo Fernando Esteves, también la hice a bordo; esta vez no entre singladura y singladura italiana, sino fondeado durante la pasada Semana Santa en Ibiza, islas Baleares, al socaire de un temporal de Levante que hacía imposible asomar la proa fuera de la cala donde había echado dos anclas engalgadas, sintiéndome muy aliviado de poder hacerlo, en seis metros de sonda con cincuenta y cinco de cadena —que era, en realidad, cuanta cadena llevaba a bordo—. Tuve así tiempo, durante aquellos tres días sin otra ocupación que vigilar no garrease el fondeo, de leer despacio cuanto en este volumen, ahora en manos del lector y ya editado como Dios manda, viene a continuación. Y tal vez sea que me ciega la pasión, o la afición, o como diablos se considere el asunto náutico; pero lo cierto es que permanecí atornillado —trincado, diría un marino— a sus páginas, entre otras cosas porque más de la mitad de estas historias breves, incluso los dos tercios, si ceñimos mucho el viento, me eran completamente desconocidas. Así que las cosas se han complicado por mi parte con el antólogo responsable del asunto: ocuparme de leer y prologar modestamente esos relatos no sólo no equilibra mi deuda con él, sino que la incrementa. El trabajo de rastreo y selección resulta oportuno e impecable, y su resultado es de una belleza que sabrán apreciar tanto los lectores aficionados al mar como los que se conforman —cada cual tiene sus gustos, y en materia de gustos no me meto— con mantener asentados los pies en una tierra firme que, lamento ser aguafiestas, no es en realidad tan firme como parece. Me encanta, por cierto, el detalle de registrar casi notarialmente, negro sobre blanco, que los escritores anglosajones no tienen, pese a la tradición y a una fama por otra parte merecidísima, el monopolio de la buena literatura escrita sobre el mar. Los textos de Maupassant, de Schwob o del entrañable Pierre Mac Orlan demuestran que también en otras lenguas hubo y hay mucho que decir al respecto. En cuanto al idioma extraordinario, bellísimo, que hablan cuatrocientos cincuenta millones de personas en España y América, también se encuentra aquí dignamente representado: Arlt, Borges, Mutis, Coloane, García Márquez, Quiroga y otros. Que se dice pronto. No están todos los autores ni todos los relatos navales que merecen estar, por supuesto; pero ésta es sólo una antología —decir limitada sería una redundancia—, y a ese efecto resulta objetivo cumplido y más que suficiente. O a mí me lo parece. Por todo eso, envidio la oportunidad que se ofrece al lector de este volumen de enfrentarse por primera vez, si es que las desconoce, a las historias que le aguardan amarradas, fondeadas, navegando, al garete o en las profundidades del mar, en cada una de estas líneas y en cada una de estas páginas: el enamorado que se embarca para olvidar, el thriller náutico, la capitana pirata, la Tierra del Fuego, la Patagonia chilena, el ansia de partir, el naufragio, el Río de la Plata, el mercante desaparecido, el buque fantasma, la lucha con el mar, la víspera del día D, el encuentro inquietante, el submarino, el puerto, la dama misteriosa, el gaviero, el diálogo filosóficohumorístico entre el capitán y el oficial de un buque a punto de hundirse... Mar y marinos, peripecias, aventuras, reflexiones, vida y muerte en los escenarios sobre los que el hombre navega y escribe desde que existe su memoria. Una forma estupenda de adentrarse en la vasta, inmensa geografía de la literatura naval. Así que, si aceptan un humilde consejo, busquen el lugar adecuado: un sillón cómodo, un hueco en la arena de la playa, un banco frente al mar, la cubierta de un barco, un puerto, la orilla de un río, el lugar del autobús donde, inclinados sobre las páginas de un libro, nadie puede arrebatarnos los sueños. Suban a bordo, lean y naveguen, si gustan. Como decían los viejos corsarios, lesdeseo buen viento y buena caza.
A De la Real Academia Española May 27 Blas de Lezo¿Que puede haber mas placentero en una tarde de lluvia primaveral, acompañado de un fondo musical del Gato Barbieri, un te y un paquete de cigarrillos?...
Pues, todo eso aderezado con una buena lectura. ¿A que si?
Y si es histórica mejor. Y si en ella el perro ingles sale mal parado… pues mas mejor. Y como yo me lo estoy pasando pipa. Me gustaría hacer participe de la misma a aquel que guste de conocer hechos olvidados o enmascarados por la historia sobre personajes dignos de cualquier superproducción americana o anglosajona.
En Octubre de 1739 Inglaterra declara a España la guerra de la oreja de Jenkins y planea tomar la ciudad donde confluyen las riquezas de las colonias españolas, Cartagena de Indias (Colombia), dominar el comercio en el Caribe y, en una operación combinada con las fuerzas del Comodoro Anson que con el navio Septrentión y dos buques menores acosaba las colonias del Pacifico Sur, aniquilar el imperio español en América. Aunque el origen de la guerra fue la rivalidad comercial entre las dos potencias, la causa inmediata de la conflagración fue un incidente cerca de la costa de Florida cuando el capitán de un guardacostas español, Juan León Fandiño, interceptó el Rebbeca al mando de Robert Jenkins y le hizo cortar a éste una oreja; después de lo cual le liberó con este insolente mensaje: "Ve y dile a tu Rey que lo mismo le haré si a lo mismo se atreve". Este suceso enardeció a la opinión pública inglesa y dió lugar a que su Gobierno, presidido por su Primer Ministro Mr. Walpole, declarara la guerra a España presionado por comerciantes de la City que apetecían la conquista de nuevos mercados.
Las defensas de Cartagena no pasaban, en cambio, de 3.000 hombres entre tropa regular, milicianos, 600 indios flecheros traídos del interior más la marinería y tropa de desembarco de los seis únicos navíos de guerra de los que dispone la ciudad: el Galicia que era la nave Capitana, el San Felipe, el San Carlos, el Africa, el Dragón y el Conquistador. Este pequeño contingente está dirigido por hombres decididos a defenderse hasta morir: el Virrey Sebastián de Eslava, Teniente General de los Reales Ejercitos con larga experiencia militar, y bajo su mando, pero en el mar, el celebre General de la Armada D. Blas de Lezo,
Años antes Vernon Ahora Vernon, envalentonado tras una acción de rapiña en la mal defendida ciudad de Portobelo (Pánama), vuelve con efectivos considerables y escribe a Lezo cartas desafiantes. Éste, como buen vasco, es tozudo y quisquilloso en cuestiones de honor: 'Hubiera estado yo en Portobelo, no hubiera Usted insultado impunemente las plazas del Rey mi Señor, porque el ánimo que faltó a los de Portobelo me hubiera sobrado para contener su cobardía..."
Vernon despliega la flota bloqueando la entrada al puerto, y tras silenciar las baterías de "Chamba", "San Felipe" y "Santiago" desembarca tropas y artillería. Es tan impresionante el despliegue de barcos en el horizonte que algunos vecinos consideran la situación perdida y procuran ponerse a salvo. Vernon ordena un cañoneo incesante que durará 16 días y noches al castillo de San Luis de Bocachica con un promedio de "62 grandes disparos por hora". El castillo está defendido por 500 hombres al mando de Coronel Des Naux. Por su parte Lezo coloca cuatro de sus navíos, el Galicia, el San Felipe, el San Carlos y el Africa del lado interior de la bahía y en las proximidades del Castillo para apoyarlo con sus cañones. Aunque la defensa de Bocachica fue heroica con Lezo y Des Naux peleando en primera fila los defensores han de evacuarlo ante la abrumadora superioridad enemiga. Lezo hace barrenar e incendiar sus buques para obstruir el canal navegable de Bocachica, cosa que consigue parcialmente ya que el Galicia no coge fuego a tiempo. Sin embargo, se ha logrado retrasar el avance inglés de forma considerable y ello favorecerá el desarrollo de epidemias entre los asaltantes.
Los defensores optaron por replegarse totalmente a la Fortaleza de San Felipe de Barajas, m Vernon entró entonces triunfante en la bahía con su buque Almirante con las banderas desplegadas y el estandarte de General en Jefe escoltado por dos fragatas y un paquebote, y dando la batalla por ganada despachó un correo a Jamaica e Inglaterra con tan fausta noticia. Tras ello ordena el desembarco masivo de artilleria y cañonear el Castillo de San Felipe desde mar y tierra con el fin de ablandar la resistencia final. La defensa fue numantina y la batalla violenta. Al fin Vernon resuelve que la infantería tomará fácilmente la fortaleza pues se encuentra con daños considerables. La noche del 19 al 20 de abril se dan los hechos decisivos, los atacantes al mando del General Woork avanzan entre sombras en tres columnas de granaderos y varías compañías de soldados, además de los esclavos macheteros jamaicanos que van en vanguardía. Su progresión es lenta por el pesado equipo de guerra que transportan y por el fuego de fusilería desde las trincheras y lo alto de la fortaleza. El avance se frena ante las murallas ya que por imprevisión la longitud de las escalas para salvar el foso resultan cortas y los atacantes quedan aturdidos al no disponer de fajinas y materiales para facilitar la aproximación al fuerte. Los defensores arrecian en su fuego nutrido y certero desde lo alto, lo que origina una mortalidad espantosa.
Al alba un macabro espectáculo de muertos, mutilados y heridos vagando como espectros aparece alrededor de San Felipe haciendo evidente la hecatombe inglesa.
El bombardeó inglés prosigue desde el mar 30 días más sin un objetivo claro, pero el cólera y el escorbuto comienzan a provocar decenas de muertos que flotan en la bahía lo que hace la situación desesperada. Mientras en Inglaterra se supone como cierta la victoria con arrogancia y orgullosa satisfacción. Aún se desconoce el infausto final y se acuñan medallas conmemorativas mostrando a Lezo arrodillado ante Vernon entregándole la espada con la inscripción "el orgullo español humillado por Vernon". En ellas el vencido aparece con dos piernas, dos ojos y dos brazos para obviar que es un hombre lisiado. En el reverso había seis navios y un puerto, y alrededor la inscripción: quien tomo Portobelo con solo seis naviós, Noviembre de 1939. Éstas medallas, de las que se conservan algunas todavía, fueron motivo de burla durante mucho tiempo por parte de los enemigos de Inglaterra, "debiendo ser en sus autores tanta mayor la vergüenza cuanto fue mayor su ligereza y arrogancia".
Semanas después Lezo malherido y extenuado por la batalla se hunde en las tinieblas del olvido. Sus últimos momentos se enmarcan dentro de la ingratitud y la amnesia de un camastro en algún hospital de Cartagena. Su cuerpo cercenado se deposita sin honores y se ignora donde esta enterrado.
El asalto a Cartagena de Indias pasó así a ser un anecdótico episodio de mala suerte debido a enfermedades tropicales mal conocidas. El propio Nelson fue en cierto modo víctima de esta conspiración de silencio. Poco después de afirmar que los Dons sabían hacer barcos pero no pelear tuvo que retirarse humillado y sin su brazo derecho tras el intento de captura de Tenerife (Julio de 1797), cosa que también daba por hecha, y entregar su vida en Trafalgar ante los Dons que pelearon de forma valiente bajo un inepto mando francés. Ylos españoles, por contra de los ingleses, somos tan miserables que nos avergonzamos de nuestras hazañas y hurtamos al saber popular figuras como la de Blas de Lezo y Olavarrieta, marino español y vasco de Pasajes (Guipuzcoa). Su legendaria vida, y anónima muerte, contribuyó a cambiar la historia en América y no desmerece frente al mejor guión de aventuras de Hollywood.
![]() March 09 Me ha oido? ¿Me ha oido?...
Fragmento del libro 20.000 Leguas de viaje submarino ( JULIO VERNE )
Monumento a Julio Verne en Vigo
February 16 Almas con lejia
Ahora que los besos, los regalos, y las flores de S. Valentin oscurecen apáticos en el fondo del cajón de la mesilla los unos, y se marchitan ya mustias en el florero de la entrada las otras, me parece muy apropiada esta vieja columna de Alvite , que aunque parezca que es por joder... en realidad lo es. Espero que os guste tanto como a mí...
ALMAS CON LEJIA (J.L.Alvite) Solemos enamorarnos de alguien casi por las mismas razones por las que un día decidimos romper. No soportaríamos vivir casados con la persona cuya vida errática tanto nos deslumbro a simple vista. Al principio nos atrae su errática inclinación hacia esa alucinante precariedad que roza el abismo, pero por desgracia, el alucinante viaje del enamoramiento suele sucumbir en la mueblería. Aquel tipo transeúnte y espontáneo que cortaba para ella bajo la lluvia las flores en el arcén de la carretera, deja de ser interesante tan pronto descubre lo cómodo que resulta encargar por teléfono desde el salón las orquídeas en la floristería. Todas son muy soñadoras al principio, y adoran la expectativa de vivir eternamente a tu lado entre la niebla, pero transcurrido algún tiempo, no nos engañemos, pasados algunos meses o pocos años, lo que verdaderamente esperan de ti es que tengas a mano las llaves que abran sin margen de error aquel elegante portal en mitad de la niebla. Puede que hayas visto la luz del amor en los ojos de la mujer que te escuchaba mientras le leías aquellas estrofas de "Poeta en Nueva York" sentados en el parque del pueblo, pero si ella te dejó, muchacho, fue porque se cruzó en su camino un tipo que tal vez no leía a Lorca, pero pudo pagarle el billete de avión que los llevó en un periquete a Manhattan. Hay que reconocer que la fuerza romántica de cualquier poeta gana mucho si se transcriben sus versos en un billete de "Delta Airlines". ¿No piensan acaso ellas lo mismo de nosotros? ¿Y no es lógico que así ocurra? Seamos sinceros. Pasado el inenarrable brote de la pasión, de la temblorosa emoción de las primeras flores nos queda apenas el olfato grosero y poco delicado que nos permite dar por bueno que al volver a casa huelan a comida las gardenias. Por desgracia, el nido del matrimonio suele pudrir los huevos. No sé qué pensáis al respecto, pero a mí una mujer deja de fascinarme tan pronto puedo imaginarla sentada en el retrete. Supongo que a ellas les ocurre lo mismo y que pierden interés en nosotros tan pronto descubren que al mezclarlos con su ropa en la lavadora, tus calzoncillos le destiñen de marrón sus bragas. La separación de la colada suele ser el aviso inconfundible de que al agonizante muñeco del matrimonio ha empezado a rondarle el buitre del divorcio. La fascinación que suscita en su chica el alma límpida del poeta se malogra tan pronto la musa descubre lo mal que el inspirado rapsoda se limpia el culo. Y eso es así por la misma razón por la que al cabo de algún tiempo, ella empieza a llamarle baba a lo que en los deshuesados besos del noviazgo le parecía deliciosa y excitante saliva. Me dijo hace algunos años una amiga con la que había tenido unos cuantos revolcones: "No sé que clase de huella dejará tu personalidad en la mía, cielo, pero dudo que sea tan resistente como las jodidas manchas que tu culo deja últimamente en cama". Acusé recibo. Sabía que lo nuestro tocaba a su fin. Habíamos caído en el error de esa excesiva franqueza que suele perjudicar los sueños y manchar la cama. Un amor verdadero puede sobreponerse a las insidias, muchacho, pero raras veces sobrevive a la lejía. Tienes que saber que abrirle tu alma a una mujer no está reñido con mantener bien cerrado el culo, igual que ellas saben por la experiencia de sus madres que no es bueno que una mujer le abra de buenas a primeras sus brazos a un hombre sin tomar la precaución de cerrar al mismo tiempo sus piernas. Dicen los defensores del amor limpio y espiritual que el sexo hay que entenderlo como algo ingrávido, etéreo, como una lírica y surrealista emanación de temblorosa carne flambeada, sin perder de vista que el 80 por ciento del cuerpo humano es agua. Eso dicen y hasta puede que tengan algo de razón. De todos modos, y aun reconociendo que el 80 por ciento del cuerpo femenino sea sólo agua y una orquilla en el alga del pelo, lo cierto es que de las mujeres de mi vida recuerdo lo bien que me lo pasé con el 20 por ciento restante...
January 27 Jaco Pastorius
John Francis Pastorius III nacio el 1 de Diciembre de 1951 en Norristown, Pennsylvania. Descendiente de baterista de Jazz, mamo esta música desde enano. A los 7 años, "Jacko" (asi lo llamaban), tuvo la oportunidad de enriquecerse con una amplia gama de estilos musicales, incluyendo sonidos caribeños, percusión cubana y Rythm&Blues. Jaco era originalmente un baterista, pero empezó con el bajo eléctrico al quebrarse la muñeca a la edad de 13 años.
Pese a ser autodidacta, Pastorius tomó un instrumento hasta entonces relativamente nuevo, el bajo eléctrico, cuyo papel hasta ese momento por lo general era de acompañamiento y permanecía en un segundo plano dentro de las bandas de música popular, y lo llevó a los primeros planos, mostrando que también podía ser un instrumento enormemente expresivo y rico tonalmente, capaz de interpretar la melodía principal o de improvisaciones espectaculares, en aquella época patrimonio exclusivo de los trompetistas, saxofonistas y pianistas. Pastorius quitó los trastes a su bajo Fender Jazz Bass modelo de 1954, transformándolo en un fretless, hasta el momento poco conocido y utilizado, cuya sonoridad y técnica son más similares a las del contrabajo, más dulce que el bajo eléctrico tradicional, y que junto con la particular posición de la mano derecha utilizada por Jaco conforman ese sonido único que es su marca de fábrica. Jaco subió de la oscuridad a la fama, después de unirse a "Weather Report". Jaco tuvo su primer encuentro con Joe Zawinul en las afueras del Teatro Guzmán de Miami en 1975. Afuera de la prueba de sonido, Zawinul estaba descansando en una esquina del teatro cuando fue abordado por este "flaco muchacho con el pelo largo y ropas salvajes"."El dia que lo conocí, Jaco se acerco a mi y me dijo 'Soy John Francis Pastorius III y soy el mejor bajista del mundo', y yo le dije a el 'Anda a molestar a otra persona!!!' (Get the fuck outta here!!!-textual)". Pero Jaco era cabezón. Le dio a Zawinul una cinta y después le escribió una carta. "El me recordaba a mi cuando joven. Yo acostumbraba decir 'Soy lo peor' cuando llegue a los "Cannonballs" dijo Zawinul. Cuando Joe escucho la cinta, quedo absolutamente sorprendido. Sin embargo, Weather Report ya tenía un gran bajista. Jaco se sintió desplazado, pero siguió en contacto con Joe Zawinul por los siguientes meses. La gran oportunidad de Jaco vino en 1976 cuando el bajista de los Weather Report, Alphonso Johnson, Anuncio que se retiraba de la banda para formar un proyecto nuevo. En ese momento, Weather Report tenía a medio concluir su álbum "Black Market" y necesitaba de un bajista para finalizarlo. Joe Zawinul recordó a Jaco. Zawinul después diría, "Me acorde de este chico Pastorius, ya que me había enviado un álbum solo, y estaba realmente asombrado de este disco, especialmente de la canción 'Continuum'. Asi que llame a Jaco, y le dije ' Oye chico,¿ tu también tocas bajo eléctrico ?'" ____________________________WATHER REPORT Jaco fue arrestado una vez durante el tour de 1982 por recorrer Tokyo desnudo en una motocicleta. En 1983, durante un tour con la séptima versión de la banda Word of Mouth, Jaco salto de 8 metros desde un balcón en Rimini, Italia, resultando con la muñeca izquierda quebrada y tres costillas fracturadas. En el Festival de Jazz Playboy de 1982 el fue removido del escenario por causar conmoción destruyendo el equipamiento. El verano de 1986 fue una completa pesadilla que culmino, gracias a los esfuerzos de sus hermanos, con Jaco internado en la Clínica Siquiátrica del Hospital Bellevue en Nueva York. El permaneció allí por 6 semanas. Para el Verano de 1987, el estaba fuera de control. Diagnosticado como maniaco-depresivo, sus acciones eran totalmente inesperadas. El alcohol solo agravaba su condición. Numerosas historias se contaban acerca de las acciones de Jaco rompiendo cosas, insultando a la gente, partiendo peleas y siendo escoltado fuera de clubs por policías. Fue muchas veces encontrado en las calles de Nueva York borracho, sin casa y en malas condiciones. El fin vino bruscamente en la madrugada del 12 de septiembre de 1987. Después de haber sido expulsado de un concierto de Santana por tratar de subirse al escenario, Jaco apareció en el Midnight Bottle Club, un club de mala muerte en Wilton Manor, un peligroso suburbio de Fort Lauderdale. El había sido expulsado, ya que este club era para solo miembros. Cuando a Jaco le fue prohibida la entrada, el aparentemente trato de botar la puerta de adelante. Luc Havan, el gerente del club, salio para ver que estaba pasando. Gracias a terribles llaves de karate, mas tarde el que alguna vez fuera el más grande bajista del planeta, yacía en el piso rodeado de un charco de sangre, con el cráneo fracturado, un ojo reventado, y casi todos los huesos de la cara quebrados. Jaco llego en estado de coma al Centro Medico General Broward. Si el lograba salir de ese estado quedaría paralizado de un lado para siempre. Entonces su estado cambio de Muy grave a menos grave. Pero inesperadamente, en la noche del 19 de septiembre, una vena reventó en el cerebro de Jaco. Para el domingo tenia cero actividad cerebral. El lunes, Jaco fue retirado del Respirador Artificial. Tenía 35 años.
January 22 Capitan Alatriste vs Capitan Tormentas
Pérez-Reverte y Manuel Ángel Candelas, profesor de Literatura Española de la Universidad de Vigo. / RICARDO GROBAS
Pérez-Reverte: ´Los españoles somos violentos, puñeteros y de bronca fácil´
RAFA LÓPEZ / VIGO Los españoles somos violentos, crueles, envidiosos, puñeteros y de bronca fácil". Así se expresaba ayer en el Club FARO el escritor Arturo Pérez-Reverte al hilo de su última novela, "Un día de cólera", un relato documental por el que desfilan medio millar de personajes reales de la sublevación contra las tropas napoleónicas del 2 de mayo de 1808.
´Fernando VII fue el mayor hijo de puta que gobernó España´
Arturo Pérez-Reverte describió los dos largos años de elaboración de "Un día de cólera" como un trabajo "agotador pero muy divertido". Tuvo que instalar paneles en su casa en los que iba apuntando centenares de personajes reales -571, según el censo de un lector gallego-, cronologías y situaciones. Se basó en documentos de la época, libros de memorias y expedientes de muertos y heridos. Al terminar la guerra, Fernando VII, en palabras de Pérez-Reverte "el mayor hijo de puta que ha gobernado España nunca", prometió dar indemnizaciones a las víctimas. Cada familia aportó dos testigos contando cómo había muerto o caído herido su pariente. Eso facilitó un fondo documental riquísimo de 409 muertos y 160 heridos con nombres, profesiones, circunstancias y demás. A partir de ahí el escritor unió personajes en partidas, reflejó diálogos y se permitió las mínimas licencias narrativas, construyendo un relato "con la humilde argamasa narrativa que une las piezas".
CAPITAN ALATRISTE VS CAPITAN TORMENTAS Al Capitan Tormentas del Capitan Alatriste. Un abrazo. Arturo
January 16 Son horas de duelo
Lo facil que es un accidente en la mar
SON HORAS DE DUELO
Se que no son horas de criticas, ni de reproches. Son horas de solidarizarse y estar con las victimas y sus familias, son horas de duelo. El mar, la mar, esa mar que tanto amamos los gallegos, ese litoral tan hermoso y salvaje, volvió como todos los años a cobrarse su tributo... Así de simple y así de duro. Durante el dia de ayer y lo que va del de hoy, escucho; -esta vez desde el abrigo que me da mi hogar-, a mucha voces que nunca pisaron la cubierta de un barco, hacer mil y una criticas. La más importante, que incluso dio lugar a abrirse un foro de debate en La voz de Galicia es: ¿Si deberia prohibirse la navegación cuando se declaran alertas por temporal?. Mi opinión como profesional de la mar es que ¡NO!... cada patrón o capitán es responsable de su barco y su tripulación... ¡punto! Se que algún compañero de profesión me echara los perros al leer esto, pero en el 80% de los naufragios que conozco desde que estoy mandando barcos y tripulaciones, -que ya son muchos- la falta de previsión, pericia, prudencia o profesionalidad por parte del capitán siempre tuvo algo que ver. Unas veces por faenar cuando no se podía, otras por no atender las guardias de mar con suficiente responsabilidad. Y las más, por no realizar las maniobras oportunas y convenientes en medio de un temporal. Que no me venga el señor Xavier Aboy responsable del sindicato marinero “CIGA mar”, diciendo que son los armadores responsables de que el barco salga a faenar... Puedo decir que en diversas ocasiones me encontré en esta situación -presionado por el armador para salir con mal tiempo fuera-, y “siempre” la última decisión fue la mía. Y si un capitán no es capaz de imponer su criterio de responsabilidad sobre un barco y su tripulación... no vale para el mando... así de claro. Ya se que en ocasiones esto implica un despido inmediato, pero el salir implica la vida y eso, ya son palabras mayores. No voy a entrar a analizar las maniobras en medio del temporal, pues todo seria trabajar sobre supuestos; pero ese barco no tenia que haber salido a la mar. Desde el jueves pasado se sabia, yo al menos lo sabia, -estudio los mapas de isobaras todas la mañanas-, que ese frente frío atlántico venia muy activo e iba a dejar vientos del sudoeste muy fuertes, se pronosticaban con 72 horas de antelación vientos de fuerza 8, los cuales debido a su fetch y persistencia arrancarían mares de entre 7 y 10 mtrs de altura. No es de recibo salir a faenar en estas condiciones. Se que son palabras duras estas, se que habrá a quien no le gusten entre mis compañeros de profesión, pero es lo que pienso y se que muchos son de mi misma opinión, por lo tanto así lo escribo. Pero como dije al principio no son horas de criticas ni reproches... tiempo habrá. Son momentos para sumarse al dolor de esas familias, que ven que una vez mas, sus temores y miedos son confirmados por la falta de compasión de esa señora azul. Esa señora que tanto nos da, pero que de cuando en vez exige un pago. Es la mar... y así lo deberíamos tener presente siempre los que de ella vivimos y los que a ella amamos. Buenos vientos acompañen las eternas singladuras de los cinco marinos que ayer perdieron la vida a bordo del pesquero “Cordeiro”.
Fredo En Vigo, a 16 de Enero del 2008
January 05 ...empezamos bien el año
Los arrastreros coruñeses se unen a la protesta por el alza del gasóleo y los bajos precios de las capturas J.C. / VIGO La Confederación Española de Pesca (Cepesca) sigue adelante con su iniciativa de llevar a cabo una manifestación el próximo 25 de enero frente al Ministerio de Pesca en Madrid para protestar por la subida del gasóleo y la caída de las cotizaciones del pescado, y está sumando apoyos. Según informó ayer su secretario general, Javier Garat, la respuesta del sector ha sido "unánime" y asegura que cofradías y entidades que no forman parte de Cepesca se están uniendo a las movilizaciones. Es el caso de los arrastreros coruñeses, integrados en Arpesca (unos 25 buques), y que ayer decidieron secundar la protesta convocada por la gran patronal armadora española. Fuertes: ´No amenazamos con el paro, es que la flota ya está amarrando al no ser rentable´
"Es la crisis más seria a la que se ha enfrentado la pesca en los últimos treinta años". José Ramón Fuertes, director gerente de la Cooperativa de Armadores de Vigo (Arvi), integrada en Cepesca, aseguró ayer que el sector no amenaza con el paro al Ministerio de Pesca: "Es que la flota ya está amarrando porque no es rentable. Ayer [por el jueves] tres barcos en A Coruña y el otro día toda la flota de Mauritania". December 09 Corto cumpleaños40 aniversario de Corto Maltés
Corto Maltés cumple 40 años.Yo siempre fui seguidor de Marvel. Thor era mi ídolo, como lo fueron los 4 Fantásticos o Iron Man, y no fue sino hasta varios años después que no leí a Corto Maltés. Sí, había oido hablar de él, pero hasta entonces yo era más amigo de cómics de aventuras cortas, sin profundidades; yo buscaba simplemente cómics clásicos en los que se enfrentaran buenos y malos y hubiera acción y poderes especiales.
Hugo Pratt, el autor de Corto Maltés, supo romper con aquella tendencia, y fue en el año 1967, cuando apareció en los kioscos una especie de cómic novela que tenía por nombre La Balada del mar salado. Chocaba, o al menos a mí me chocó, su estilo de dibujos, con personajes muchos más reales, con trazos más agresivos, y colores más oscuros. Corto Maltés realmente no parecía un cómic. En realidad el propio Hugo Pratt se consideraba un novelista que incluía en sus relatos dibujos en vez de descripciones. O como Umberto Eco dijo de él… “es el Salgari del siglo XX, pero al contrario que Salgari, Hugo Pratt escribía bien“.
No eran ni mucho menos historias para niños. Eran y son relatos literarios. Novelas con dibujos en las que podemos encontrar venganzas, celos, sexo y cuantos elementos son propios de cualquier novela. Eso sí, Corto Maltés tenía una personalidad muy distinguida, chulo, dirían unos, libertinos, dirán otros, pero era ante todo su frescura, su ironía y su valentía era lo que más llegaba de él. El hacía las cosas porque había que hacerlas (aunque a veces se dejaban entrever sus principios) y cuando se cansaba de algo, lo dejaba y buscaba nuevos horizontes. En el fondo es cuanto todos hemos buscado y necesitado alguna vez: libertad para hacer cuanto queramos.
Y aquel Corto Maltés al que rescataron en su primer capítulo del océano, después de que fuera abandonado allí, atado a unos palos por una tripulación que se le había sublevado, acabaría convirtiéndose en un mito. Aquel maltés comenzó su historia curiosamente un 11 de septiembre, de 1913. Sí, un 11-s, casualidades de la vida, y con el transcurso de cada una de sus novelas, pudimos ocnocer sus desventuras en la guerra civil española, en las minas del rey Salomón, sus enfrentamientos con los nazis y sus encuentros con Stalin. Ahora se cumple su 40 aniversario: el 40 aniversario de Corto Maltés. Ya ha pasado tiempo, ya, desde que un día, cuando abrimos por primera vez “la balada del mar salado” pudimos leer… “Yo soy el Oceáno Pacífico, el mayor de todos“.
6 CLAVES PARA COMPRENDER... Los 40 años de Corto Maltés
y ya no sé dónde está lo real.» En 1967, Hugo Pratt crea a Corto Maltés, un marino aventurero. de Gibraltar, una gitana de Sevilla, tatuará en su mano –con ayuda del filo de una navaja– su propia ‘línea de la fortuna’. misma vida de película de Hugo Pratt (policía en la Etiopía colonial, arrestado por espía por las SS…). china de los Boxers, conocerá a Stalin o a Jack London, se alistará en el Ejército Republicano durante la guerra civil española, etcétera. Pratt recibirá el apodo de «el gran narrador del siglo XX». Fue prologado por Umberto Eco seduciendo a todos. su libertad perdurará como símbolo del ansia contemporánea. Así que ¡feliz cumpleaños. November 21 Un dia de colera¡Maese Arturo nos vuelve a deleitar con una de sus novelas!
Dossier Oficial de "Un día de cólera" http://www.icorso.com/hemeroteca/UN%20DIA%20DE%20COLERA.PDF Gracias a nuestra librera personal... Gracias Sylvia
Un dia basta para sublevar a un pueblo.
Nadie lo había contado así.
Este relato no es ficción ni libro de historia. Tampoco tiene un protagonista concreto,
pues fueron innumerables los hombres envueltos en los sucesos del 2 de mayo de 1808
en Madrid. Héroes y cobardes, victimas y verdugos, la historia retuvo los nombres de
buena parte de ellos: las relaciones de muertos y heridos, los informes militares, las
memorias escritas por actores principales o secundarios de la tragedia, aportan datos
rigurosos para el historiador y ponen limites a la imaginación del novelista. Cuantas personas
y lugares que aparecen aquí son autenticos, asi como los sucesos narrados y muchas de
las palabras que se pronuncian.
En un dia de cólera, Arturo Pérez Reverte convierte en historia colectiva las pequeñas y oscuras historias particulares registradas en archivos y libros. Lo imaginado, por tanto, se reduce a la argamasa narrativa que une las piezas. Con las licencias mínimas que la novela justifica, estas paginas pretendendevolver la vida a quienes durante doscientos años solo han sido personajes anónimos en grabados y lienzos contemporáneos, o escueta relación de nombres en los documentos oficiales.
November 19 PantocazoNo os perdáis el peazo pantocazo de este Tangonero...
No es que sea asi.... ¡ Es peor ! November 17 Led Zeppelin
LED ZEPPELIN EN CONCIERTO
El rock and roll sube al escenario
Casi 40 años después de su fundación, en 1968, Led Zeppelin pretenden subirse a un escenario para tocar los temas de siempre, el proximo 10 de diciembre. Pura gozada para los oídos de cualquier rockero que se precie. La banda inglesa duró hasta 1980, momento en el que, debido al fallecimiento del baterista Jason Bonham, decidieron separarse y no tocar nunca más.
Un británico paga 83.000 libras para ver a Led Zeppelin en concierto.Dos entradas para el regreso a los escenarios de la legendaria banda de rock Led Zeppelin han alcanzado la cifra de 83.000 libras (unos 116.230 euros). Kenneth Donell, de Glasgow, desembolsó hoy esta suma de dinero para asistir al concierto que la banda, una de las más influyentes de la historia del rock, ofrecerá el próximo 10 de diciembre, treinta años después de su separación.
STARWAY TO HEAVEN (VIDEO Y LETRA)
Para la Luna de Skorpio.....!para que te animes un poquillo mujer!
Hay una dama que está segura de que todos los brillantes son oro Y ella está comprando una escalera al cielo
Cuando ella llega allí, ella sabe que si todos los negocios están cerrados, con una palabra ella puede conseguir lo que vino a buscar.
Ohh, ohh, ella está comprando una escalera al cielo
Hay una señal en la pared pero ella quiere estar segura porque tu sabes que las palabras a veces tienen dos significados
En un árbol, al costado del arroyo hay un pájaro cantor que canta, algunas veces todos nuestros pensamientos son confusos
Ohh,ohh, ella me pregunta Ohh,ohh, ella me pregunta
Hay un sentimiento que tengo cuando miro al oeste, y mi espíritu está llorando por irse.
Y en mis pensamientos he visto anillos de humo a través de los árboles y las voces de los que miran paradas
Ohh,ohh, ella me pregunta Ohh,ohh, ella me pregunta
Y susurra que pronto, si todos llamamos a la armonía luego el flautista nos conducirá a razonar. y un nuevo dia amanecerá para aquellos que soporten mucho tiempo y el bosque hará eco con su risa si hay disturbio en tu seto vivo, no te alarmes ahora. Es tan solo una limpieza de primavera, para la reina de mayo.
Si, hay dos senderos que puedes atravesar pero en la carrera larga, aún hay tiempo para cambiar el camino en el que estas
Ohh,ohh, ella me pregunta
Tu cabeza está tarareando,y yo no iré, en caso de que no lo sepas.
El flautista te está llamando para que te unas a él Amada dama, tu puedes oír el volar del viento, y sabes que tu escalera se halla en el viento suspirante. Mientras desenrollamos el camino, nuestras sombras, más altas que nuestras almas. la caminata de una dama que todos conocemos que brilla con luz blanca, y que quiere mostrarnos como aun todo se convierte en oro.
Y si escuchas muy atentamente la armonía vendrá a ti por fin. Cuando todos son uno y uno son todos ser una piedra, y no rodar.
Y ella está comprando una escalera al cielo.
Led Zeppelin November 09 España dentro de 40 añosGreenpeace denuncia con imágenes los efectos del cambio climático en EspañaLa organización ha presentado hoy el libro 'Photoclima', donde pone de relieve los cambios drásticos que sufrirá los paisajes españoles si no se reducen las emisiones de CO2Greenpeace ha puesto de relieve la transformación paisajística que sufrirá España como consecuencia del cambio climático en Photoclima: Imágenes de un futuro afectado por el cambio climático, un libro presentado hoy donde alerta de la urgencia de reducir las emisiones de CO2 para evitar que sean una realidad las fotografías del libro, obtenidas a partir del informe del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático de Naciones Unidas (IPCC) PHOTO CLIMA (Documento completo) "Ver" Los glaciares de Monte Perdido en el Pirineo Parque Nacional Marítimo-Terrestre de las Islas Atlánticas de Galicia. Islas Cies, Pontevedra La Manga del Mar Menor, Murcia Parque Natural de los Alcornocales, Cádiz. Desde el Pico del Aljibe November 03 Cadaveres con escote
CADAVERES CON ESCOTE
J.L.Alvite
October 26 DANTESCOEl patrón del 'Tiburón Tercero', José María Abreu Gómez, calificó de "dantesca" la escena cuando él y su tripulación lograron acercarse al cayuco en el que encontraron siete cadáveres "en descomposición" y un superviviente en "malísimas condiciones" y lamentó "profundamente" que hayan fallecido 56 personas después de que la precaria embarcación se mantuviese a la deriva los últimos 20 días. José María Abreu confesó "la rabia e impotencia" que siente él y los otros cinco tripulantes del 'Tiburón Tercero' tras pasar la que define como "la experiencia más dura" de sus vidas". "No lo podremos olvidar, psicológicamente estamos bastante dañados porque son seres humanos. No importan el color o la raza, han muerto 56 personas", aseveró. Así, narró que el palangrero 'Tiburón Tercero' había emprendido viaje a Vigo, donde tiene su puerto base, tras pasarse más de cuatro meses de campaña pescando pez espada. Tras desembarcar parte de su tripulación en Cabo Verde para disfrutar de sus vacaciones, los otros seis marineros que se dirigen a Galicia avistaron a las 19.00 horas de ayer una pequeña embarcación a una distancia aproximada de una milla. "Aparentemente estaba vacío, pero cuando nos acercamos, el panorama era dantesco, había siete cadáveres flotando en un cayuco lleno de agua y había un olor insoportable. De repente, en una esquina, vimos que una persona levantaba un brazo", relató con voz entrecortada, según reconoció, porque se siente "deshecho de los nervios". La tripulación decidió entonces subir al barco al superviviente, que "no pesaría más de 40 kilos, no podía moverse, estaba deshidratado y tenía alguna pérdida de consciencia" y le dieron comida caliente y lo asearon. Tras dar la voz de alerta, Salvamento Marítimo ordenó al 'Tiburón Tercero' que emprendiese rumbo para encontrarse con el buque hospital 'Esperanza del Mar', que este mediodía recogió al superviviente y los siete cadáveres encontrados, que presentaban "signos de descomposición porque debían llevar más de cinco días muertos". Conversación El único inmigrante que sobrevivió, en francés, y el patrón del barco que los rescató, en inglés, lograron establecer una comunicación en la que le explicó que 57 personas partieron en cayuco de Nuadibú, en Mauritania. Durante 20 días a la deriva, "la gente fue muriendo y tuvieron que echarlos por la borda", aseguró, hasta el punto que sólo quedaron las siete personas de las cuales se halló su cuerpo y el superviviente, que ejercía como patrón de la embarcación. "Estamos orgullosos de haber salvado una vida, pero desgarrados porque otras 56 personas han muerto. Nos hubiera gustados no encontrarnos con nada de esta horrorosa historia", afirmó José María Abreu, marinero de 46 años de edad natural de A Guarda (Pontevedra). Ahora, junto a sus cinco compañeros, Abreu continúa rumbo al puerto de Vigo, donde prevén llegar en torno al 1 o 2 de noviembre, pero asegura que "nunca" podrán olvidar esta "durísima" experiencia. "Uno queda dañado. En caliente no te das cuenta porque quieres ayudar, pero después no puedes dormir al recordarlo", reconoció. Mal trago Por su parte, José Benito Rodríguez Portela, responsable de Punta Delgada, la casa armadora del 'Tiburón Tercero', explicó que hablaron con la tripulación y los encontraron "fatal" por "el mal trago" que han pasado, aunque subrayó que a los marineros "no les queda otra que ayudar" cuando se presentan este tipo de casos. El armador expuso que el 'Tiburón Tercero' es un palangrero que pesca pez espada en el Atlántico Sur y que, después de cuatro meses y medio de campaña, había emprendido rumbo de vuelta a Galicia. El buque hospital 'Esperanza del Mar' llegará el próximo sábado a Las Palmas con el único superviviente y los siete cuerpos rescatados. August 22 Los amigos
LOS AMIGOS
August 15 Tambucho
TAMBUCHO |
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