Profil de AlfredoSINGLADURASBlogListesLivre d'orPlus ![]() | Aide |
|
20 mars Menudo regalazoAqui teneis este peazo regalo de Loly, montando un texto mio sobre video...
!Si es que esta chica se sale
19 mars No os perdais esto!!!
NO OS PERDAIS ESTO A MI MA DEJAO........!ALUCINAOOOO!!!!! Espero de forma impaciente poder disfrutar de esta oportunidad de navegar en la corteza cerebral viendo y sintiendo la película, con muchas posibilidades de descubrir islas desconocidas de la nueva forma de ser en el mundo. En estos tiempos de dureza existencial, manifestaciones artísticas como De Profundis vienen a devolver confianza en los cerebros humanos porque se demuestra que son capaces, también, de crear belleza y mensajes de paz y libertad interior. He estado viendo el making of de la película e imágenes de la misma. Verdaderamente es una obra sinfónica de voluntades creadoras. Desde el gran creador, Miguelanxo Prado, pasando por la música adaptada a la realidad que quiere explicar Nani García, la voz vanguardista de Ainhoa Arteta, la orquesta Sinfónica de Galicia, la Coral Infantil y Juvenil Cantábile, Pancho Casal, como productor, las Instituciones y Organismos que han posibilitado desde el dinero público esta joya gallega para todos, todos merecen nuestro respeto y reconocimiento, en la clave del mensaje a sus paisanos de nuestro poeta Luis Cernuda: “el trabajo, con amor hecho, merece siempre la atención de los otros”. Lo comentaré más a fondo cuando pueda guardar en el hipocampo (el caballo encorvado), sede de la memoria personal e intransferible, este tesoro rescatado desde el fondo del mar de la poesía integrada. En principio, gracias por esta nueva oportunidad de ser feliz. Invito, además, a quien lea estas páginas, a que disfrute de forma compartida y antecedente de esta maravilla, visitando las páginas dedicadas a sus imágenes y a su video promocional, que permite conocer paso a paso como se concibió la idea principal de la película. Un aviso para navegantes del propio Miguelanxo: “A quien le aburra contemplar un atardecer durante 10 minutos, le resultará tediosa la película”. Quizás, también lo sea para los que se niegan a navegar en mares que llevan a islas desconocidas para sí mismo, pero que pueden ofrecer la oportunidad de nacer a una nueva vida. Posted by José Antonio Cobeña Fernández on Sunday, January 21st, 2007, at 4:22 pm, and filed under Diario, Inteligencia digital. * Por si acaso os perdeis en el viaje virtual a traves de los objetos de la casa y no encontrais los videos, cuando pincheis en De profundis, Os dejo los enlaces a pie de dibujo (que siempre hay mucho burro, jajajaja) http://www.youtube.com/watch?v=l5NkIRakLBU
http://www.youtube.com/watch?v=I2_BamTDISk 14 mars La ultima expedicion de Drake y Hawkins
LA ÚLTIMA EXPEDICIÓN DE DRAKE Y HAWKINS
La guerra entre españoles e ingleses seguía encarnizadamente, anotándose los primeros otro claro triunfo al año siguiente, 1590, cuando la armada de don Alonso de Bazán hizo huir a otra inferior inglesa en la isla de Flores en las Azores, apresándola tras dura lucha nada menos que el galeón real "Revenge", insignia que había sido de Drake durante la "Invencible" y en la desastrosa expedición inglesa a Coruña y Lisboa. Lo cierto es que, pese a las expectativas abiertas con los primeros y fáciles éxitos de corsarios como el mismo Drake, los ansiados triunfos y grandes botines parecían estar más lejos que nunca ante unas escuadras españolas renacidas tras 1588. Y pese a los reiterados intentos, lo cierto es que no se había podido apresar ninguna de aquellas fabulosas flotas cargadas de tesoros, ni arrebatar un palmo de tierra a los extensos dominios de Felipe II. Algo de gran estilo debía de intentarse a din de salir de aquella agotadora guerra de desgaste que sólo podía favorecer al contendiente por entonces más fuerte: la monarquía del "rey prudente". Y un siempre inquieto Drake, y más ahora que estaba relegado a un puesto en tierra, propuso a Isabel Tudor una nueva expedición contra el Caribe español, con el objetivo, nada más y nada menos, y aparte de los habituales saqueos en puntos poco defendidos, de establecer una base inglesa en Panamá, desde la cual se pondría en peligro todo el dominio español sobre el área. La reina accedió, con lo que el gran corsario salió de su ostracismo, pero desconfiando por experiencia de la capacidad de Drake para el mando de grandes y complejas expediciones, puso como condición que compartiera el mando con John Hawkins, reputado como navegante y aún más como organizador de la "Royal Navy" y reformador del diseño de sus buques. Como si un mando compartido entre dos no creara ya suficientes problemas, la reina dio el mando de la fuerza de desembarco a sir Thomas Baskerville. La expedición, si modesta para los niveles europeos, la más grande enviada hasta entonces contra las Indias españolas, se componía de seis galeones reales, los recién construidos "Garland" y Defiance" y los veteranos “Bonaventure”, “Hope”, “Foresight” y “Adventure”, asi como otras veintidós embarcaciones mas de diversos tamaños. Las dotaciones sumaban unos 1500 marineros y 3000 soldados, contándose con gran número de barcazas desmontables, ideadas por Drake para facilitar los intercambios.
FRACASO EN LA PALMAS
El 7 de septiembre de 1595 zarpó la escuadra de Plymouth y, como se repitió tan a menudo en las expediciones británicas de entonces, pronto se advirtió que faltaban víveres para tan larga jornada. Ante esto, Drake propuso atacar las Canarias y obtener así los necesarios, de paso que se alcanzaba una fácil victoria que levantaría la moral de las dotaciones. Hawkins se opuso, afirmando que se perdería tiempo y, sobre todo, el factor sorpresa, pero ante las seguridades de Baskerville de que sus tropas conseguirían la victoria en pocas horas, se decidió atacar Las Palmas, donde se llegó el 6 de octubre. La por entonces pequeña ciudad, apenas pudo reunir apresuradamente más que a mil defensores, la mayor parte de ellos civiles sin experiencia militar alguna y sumariamente armados. Los buques británicos se acercaron para batir los castillos de Santa Catalina y Santa Ana, mientras que unas 27 barcazas con unos 500 hombres se acercaban a la playa. Allí les esperaban los defensores, con seis pequeñas piezas de campaña, con las que y tras hora y media de fuego, y tras hundir cuatro de las barcazas y averiar a varios de los buques atacantes, hicieron retirarse a los atacantes con unos cuarenta muertos y numerosos heridos. Baskerville dijo entonces que no tomaría Las Palmas en cuatro horas como había afirmado antes, pero que estaba seguro de que lo haría en cuatro días. Pero ya ni Drake quiso saber nada de semejantes intentos. Sin embargo, las provisiones seguían siendo necesarias, así que se eligió un lugar despoblado para conseguirlas sin peligro, en la bahía de Arguineguin. Desgraciadamente para los ingleses, patrullas de caballería seguían por la isla los movimientos de la escuadra, sorprendiendo a los desembarcados de un bote, matando a ocho de sus tripulantes y apresando a dos, por lo que se descubrió la misión de la expedición y se enviaron rápidamente ligeros buques de aviso a España e Indias. Por su parte, y nuevamente frustrada la escuadra inglesa se proveyó de agua y leña como pudo en lugares poco poblados de La Gomera, tras de lo cual, el 4 de octubre, salieron de allí hacia Puerto Rico.
SAN JUAN Por uno u otro conducto, el siempre bien informado Drake supo que en San Juan había una muy apetecible presa. En efecto, la capitana de la flota de Tierra Firme, la “Nuestra Señora de Begoña”, con el capitán general de la flota, don Sancho Pardo Osorio, se había visto desarbolada y separada del convoy por un fuerte temporal. Con un aparejo provisional y bombeando el agua de la sentina, el malparado galeón consiguió por fin llegar a puerto con la preciosa carga de tres millones de pesos en plata. Inmediatamente se envió un buque de aviso a España, y de allí se ordenó la salida de cinco fragatas (buques de nuevo diseño, rápidos y maniobrables, de pequeño tamaño pero fuertemente armados) al mando de don Pedro Téllez de Guzmán. Tanta prisa se dieron las fragatas que llegaron al Caribe al mismo tiempo que la escuadra de Drake, tapándose con su retaguardia cerca de la isla de Guadalupe. Se trabó el combate entre las cinco fragatas y siete de sus buques, resultando apresado el inglés "Francis", con 25 supervivientes de sus 70 tripulantes. De su interrogatorio se supo el peligro que se cernía sobre San Juan, y hacia allí dieron la vela las fragatas, llegando el 13 de noviembre. El refuerzo fue bienvenido, pues la ciudad contaba sólo con 400 soldados y trescientos vecinos armados, a los que se unieron los 300 hombres del galeón averiado y los 500 de las dotaciones de las fragatas. Con todos ellos se dispusieron las defensas, echando a pique varios buques viejos (entre ellos el destrozado galeón) en la bocana del puerto para impedir la entrada de la escuadra enemiga, y fondeando acoderadas las fragatas para cubrir la bocana con sus fuegos. El 22 apareció por fin el enemigo frente a punta Escambrón, fondeando con algún descuido, pues no se percataron de que lo hacían dentro del campo de tiro de las baterías allí emplazadas, y uno de los proyectiles que alcanzaron a los buques ingleses antes de que éstos se enmendaran, acertó en el insignia de Drake y en su mismo comedor cuando éste se disponía a usarlo. Drake salió ileso; pero murieron los capitanes Clifford, y Brown, aparte de cinco heridos. Mal empezaba el ataque, cuando además poco antes había fallecido el propio Hawkins de enfermedad. Tras varios amagos y tanteos, se decidió por fin realizar el ataque en la noche del día 23: no menos de 30 barcazas con 50 hombres en cada una debían dirigirse contra las fragatas, quemarlas con artefactos incendiarios y luego asaltar la ciudad. El intento estuvo a punto de lograr el éxito, pues tres de las fragatas fueron incendiadas, pero en dos se pudo apagar el fuego antes de que causara graves daños y sólo ardió completamente la nombrada "Magdalena". Lo que podía haber sido un contratiempo se convirtió en una inesperada ventaja, pues las llamas de la fragata iluminaron toda la escena, descubriendo a los atacantes y permitiendo a los españoles acribillar con artillería, mosquetería y arcabucería a las barcazas y a sus dotaciones. Unas nueve barcazas fueron hundidas, muriendo alrededor de 400 hombres y fracasando totalmente el intento. Los españoles tuvieron 40 muertos, la mayoría quemados en la desdichada fragata, aparte de numerosos heridos. Hubo todavía algún intento menor de desembarco en los días siguientes, prontamente rechazado, así que Drake ordenó el 25 levar anclas y abandonar el escenario de su segunda intentona y segunda y más grave derrota. Alejada la escuadra enemiga, las cuatro restantes fragatas de Téllez de Guzman embarcaron los tres millones de pesos e hicieron rumbo a España el 20 de diciembre, llegando sin novedad alguna y poniendo definitivamente a salvo el tesoro. Realmente su campaña, una de las primeras de esta clase de buques en nuestra Armada, fue de lo más meritoria: tras una rapidísima travesía, descubren a la escuadra enemiga y la apresan un buque, consiguiendo con ello vital información, lo que sería una de las misiones fundamentales, de esta clase de buques. Y, desde luego, sorprender a la retaguardia de Drake y apresarle una embarcación no es algo de todos los días, como no fue llegar antes que los ingleses a San Juan. Cooperaron además y decisivamente en la defensa de San Juan, y posteriormente trajeron sin problemas el tesoro a España, burlando de nuevo al famoso corsario. Más realmente no se le pudo pedir a tan limitada fuerza, y, desde luego, en cualquier otra Marina semejante campaña no hubiera pasado desapercibida y se conmemoraría constantemente. Pero así somos los españoles, autocríticos hasta la exageración, cuando no simplemente desconocedores de nuestros logros, y unos auténticos papanatas con los de otros países.
MUERTE DE DRAKE
Cualquiera pensaría que el gran corsario inglés, aleccionado por aquellos sonoros fracasos en puntos tan lejanos de su misión principal, se dirigiría ahora sin pérdida de tiempo a su objetivo, Panamá. Pero lo cierto es que, buscando desesperadamente apuntarse un éxito fácil, se entretuvo aún más intentando saquear pequeñas poblaciones, por general abandonadas por su pobladores en cuanto supieron la noticia, y aprestados a la defensa en el interior como guerrilleros, así que poco pudo obtener, salvo nuevas bajas, la aparición de enfermedades y la impotente venganza de quemar los caseríos. Por fin, el 6 de enero de 1596 llegaban los ingleses frente a Nombre de Dios, en el istmo y también abandonada. Se decidió una expedición por tierra al mando de Baskerville para tomar Panamá, mientras que Drake con barcazas remontaba el río Chagres con el mismo objetivo. Lo cierto es que, como de costumbre en tales casos, Drake no hizo al final nada, y los casi mil hombres de Baskerville sufrieron una aparatosa derrota. Llegados frente al pequeño fuerte de San Pablo, defendido sólo por 70 hombres al mando del capitán Enríquez, los reiterados asaltos fueron rechazados por el intenso fuego de los defensores. Cuando ya se preparaba el último y decisivo, llegó a los españoles un refuerzo de sólo 50 hombres al mando del capitán Lierno Agüero. Poco podía esperarse de tan pequeña tropa, pero su jefe tuvo la genial ocurrencia de acercarse entre la arboleda, sin mostrar su fuerza, y ordenando tocar a sus hombres toda clase de tambores y clarines, como si fueran una gran fuerza, provocando la huida desordenada de los atacantes que creyeron se acercaba una fuerza mucho mayor. Sólo se recobraron, tras días de acelerada marcha y de ser hostigados por españoles y hasta por los indígenas, al llegar junto a sus buques. La nueva intentona les había costado otros cuatrocientos hombres, entre muertos, heridos, desaparecidos y enfermos, pues; y como siempre, las enfermedades tropicales se cebaron en los expedicionarios. Un desalentado Drake puso fuego a la abandonada Nombre de Dios y zarpo nuevamente el 15 de enero, volviendo a tocar en algunos puntos para suministrarse provisiones, con el único resultado de un puñado de bajas más por combate y la extensión de la epidemia. Por último, el gran corsario, desalentado por sus reiterados fracasos y enfermo, al parecer de disentería, falleció el 28 de enero, recayendo el mando supremo ahora en Baskerville.
EL COMBATE DE LA ISLA DE PINOS
Para el nuevo jefe de la escuadra el fracaso de la expedición era ya evidente, pues a las bajas en los reiterados combates se unían las producidas por las enfermedades y la escasez de provisiones, sólo entre los mandos habian muerto los dos almirantes, Hawkins y Drake, 15 comandantes y capitanes y otros 22 oficiales. Y los buques no estaban menos agotados tras la larga y dura campaña. Por ello, y porque escaseaban las dotaciones, decidio deshacerse de los que estaban en peor estado, quedándose con 18, a los que condujo a la isla de Pinos, cercana a Cuba, para allí repararse, limpiar fondos y aprestarse para el largo y duro viaje de regreso a Inglaterra. Mientras en España, al conocerse la incursión de Drake en el Caribe, se organizo a toda prisa una escuadra al mando de don Bernardino de Avellaneda, llevando como almirante (en la época segundo jefe en las escuadras españolas) a don Juan Gutiérrez de Garibay. La escuadra zarpo de Lisboa el 2 de enero, con ocho galeones, quince embarcaciones menores y un total de tres mil hombres embarcados, entre tripulaciones y guarniciones. La mala suerte hizo que se encontraran con una dura tempestad en el atlántico, pues era invierno, que disperso la escuadra y causo serias averías en los buques, que fueron llegando a la deshilada a Puerto Rico desde el 17 de febrero, lugar desde el que se dirigieron a Cartagena de Indias para reparar. Sin completar las reparaciones, salio la escuadra precipitadamente de allí el 2 de marzo al tenerse noticias ciertas de la escuadra enemiga. El día 11 la avisto en la costa de la isla de Pinos el almirante Garibay, que se había adelantado con tres buques, sorprendiendo a los ingleses ya reparados y listos, para zarpar, pero todavía con sus botes en tierra para hacer la aguada. Pese a la disparidad de fuerzas, la ocasi6n era propicia y Garibay no la desaprovecho, atacando sin dilación a cañonazo limpio a los desprevenidos ingleses. Estos picaron los cables de las anclas, y sin recoger sus botes se dieron a la huida, pero Garibay logro apresar uno de los galeones ingleses, con 300 hombres, y una pinaza con 25, al coste de uno de los españoles, incendiado y que posteriormente estallo, con unas pérdidas totales de 80 bajas entre muertos y heridos. Los botes ingleses y sus dotaciones fueron apresados por los españoles. Avellaneda, con el grueso de la escuadra no tardo en incorporarse a la persecución, que duro hasta el canal de Bahama, pero los buques ingleses estaban recién reparados y limpios de fondos, mientras que los españoles ya sabemos que no habían tenido tiempo para ello. Además, los ingleses en su ansia por huir, no dudaron en arrojar piezas de artillería al agua y mojar las velas, con lo que consiguieron distanciarse y evitar así una derrota total. Solo ocho de los veintiocho buques que tan confiados habían salido de Plymouth el año anterior consiguieron volver a Inglaterra tras una penosa travesía, que de nuevo se cobro numerosas victimas entre las agotadas, desmoralizadas y enfermas dotaciones. Así de trágicamente terminó la ambiciosa expedición mandada por los dos marinos ingleses más famosos de su tiempo. Tal vez muchos recordarán que justamente la primera expedici6n de Hawkins y Drake (entonces un joven principiante) en 1568, termino en un desastre parecido frente a Veracruz, con pérdida de los cinco buques mayores y salvándose los mencionados en las dos pinazas restantes. La historia, a veces, presenta estas asombrosas simetrías, con el irónico resultado añadido de que la carrera de ambos se abriera y se cerrara con sendos desastres.
LA DRAGONTEA La noticia de la derrota y muerte de Drake y Hawkins se recibió con la natural alegría en España, aunque circularan las más diversas versiones sobre la causa de la muerte del primero, desde que fue en combate a que fue envenenado por sus propios hombres con tal de volver lo antes posible a casa. Aquellas noticias impresionaron vivamente a don Félix Lope de Vega, soldado de Marina que había sido en la expedición de conquista de las Terceras en 1583 y en la "Invencible" de cinco años después, donde perdió a su hermano. Para comienzos de 1598, todavía con la noticia fresca en aquellos tiempos en que tardaban en circular, tenía completado su gran poema épico “La Dragontea", nombre inspirado por el apellido del marino inglés, y que vio la luz, si es que no hubo una edición madrileña anterior, en Valencia en la imprenta de Pedro Patricio Mev, aquel mismo año. En su dedicatoria al futuro Felipe III; pues su padre murió en aquel año, Lope aclaró sus propósitos al escribirlo: "Dos cosas me han obligado a escribir este libro, y las mimas a dirigirme a V.Alteza: la primera que no cubriese el olvido tan importante victoria, y la segunda que descubriese el desengaño lo que ignoraba el vulgo; que tuvo a Francisco Draque en tal predicamento, siendo la verdad que no tomó grano de oro que no costase mucha sangre. .." Y, justamente, el poema, escrito en octavas reales, consiste en una narración de la campaña que acabamos de relatar, la última y desastrosa del gran corsario inglés. La portada del libro es ya de por sí significativa: en ella un águila, que representa a España por ser el animal heráldico de la Casa de Austria, abate y mata a un dragón, con la leyenda "Tandem Aquila Vincit", o lo que es lo mismo: "Por fin venció el águila". Así que la victoria se conmemoró con un monumento literario de primera clase, y debido a uno de nuestros más grandes escritores de todos los tiempos, que, por su parte, sabía muy bien de lo que hablaba, al haber participado en dos grandes expediciones navales. Y ya quisieran los británicos, tan marineros ellos, poder decir lo mismo o la mitad sólo del gran William Shakespeare o de tantos otros.
BIBLIOGRAFIA Y FUENTES:
Agustín Ramón Rodríguez González ( Victorias por mar de los españoles) Graffiti Ediciones 2006 |
|
|